En los años ´80 y los ´90, cuando vivía en Maquinchao, busqué referencias que me ayudaran a entender la historia del lugar. Las publicaciones a las que tenía acceso en la biblioteca local traían información escasísima, que poco ampliaban las anotaciones que había dejado el director de la escuela, Merlo Rojas, en los años treinta. Años más tarde inicié un recorrido por otras bibliotecas, universidades y archivos y encontré, no sin sorpresa, que existía una cantidad de documentos, relatos de exploradores y artículos periodísticos que hablaban del lugar.

Para ser una localidad aislada en una de las zonas más inhóspitas de la Patagonia, Maquinchao tiene una rica representación en la literatura. Aquí presentamos una selección de los textos hallados : relatos de viajeros, documentos y producciones locales, escritos en tres siglos. Algunos se publican por primera vez en castellano. La intención fue hacerlos accesibles, que sirvan para valorizar la rica historia local, comprender cuántas esperanzas y sufrimientos encierra, y ubicarse en su devenir, que no ha concluido.

1881: La Conquista de Maquinchao


Eduardo Oliveros Escola, en La Campaña al Nahuel Huapi

En marzo de 1881 pasan las tropas del Gral. Villegas por Maquinchao. La columna está al mando del coronel Bernal. El teniente de artillería Eduardo Oliveros Escola, con 22 años, estaba a cargo de la redacción del diario de marcha de la expedición. Más tarde en la Campaña fue herido en combate con las fuerzas indígenas. Había nacido en San Pedro, provincia de Buenos Aires en 1858, y egresado del colegio militar. Luego de la Campaña del Desierto prosiguió su carrera militar hasta el grado de coronel. Publicó varios trabajos, entre ellos uno sobre el Neuquén. Fue miembro de la Liga Patriótica, participando en conspiraciones contra las autoridades constitucionales. Murió en 1927.


Día 26 [ Marzo 1881]

La vanguardia nos adelantó desde la salida de la luna (dos de la mañana) y el grueso de la Brigada desalojó el campo a las 6 y 26; a las 9 ½ llegamos a Marrá-Laúquen (laguna de la liebre).

Es un gran salitral que irradia su poder en los puntos adyacentes y dista de Traigué-Nieieu, 4 ½ leguas.

Proseguimos la jornada descubriendo momentos después el dilatado valle de Epú-Lauquen (dos lagunas). Atravesamos el arroyo de Manquichegua (del perro) que desagua en las lagunas y acampamos a la 1 ½ de la tarde.

El panorama del valle porque corre el expresado arroyo con las lagunas unidas por un brazo y de magnitud superior a todas las pasadas, con una planicie prodigiosa, exuberante, productiva, adicionado al visto en las marchas anteriores, da una idea sondeante, profunda, de la riqueza nacional encerrada en este territorio patagónico, cuyos vírgenes bosques y altivas montañas van a ser cruzados por el Ejército.

Las lagunas son con poca diferencia de la misma superficie, abrazando de largo más de media legua, las dos unidas pues separadas de 10 á 12 cuadras en igual sentido. La forma es casi circular.

Día 27

Costeando el arroyo de Maquinchegua tomamos la dirección Oeste-Suroeste por el valle Epú-Lauquen a las 6 y 20 de la mañana.

El día amaneció encapotado; el termómetro bajó hasta cinco grados bajo cero. Durante la marcha nos cayó tres veces granizo acompañado de agua y un cierzo helado. Con una hora de descanso, acampamos a las 12 y 55 en Tagitué (pasar en balsas).

Este campamento es el mismo valle prolongado que se ensancha ofreciendo una capacidad mayor. El arroyo le acompaña en zig-zag muy pronunciados; por la dirección del camino distintas veces le hemos vadeado en ancho de 12 a 14 varas. El terreno de la llanura siempre fecundo. Los arbustos, unos han desaparecido como la jarilla y brea y otros de calidad diversa tintitaco y enredadera que recién se les ha notado.

Día 28

Nos movimos a las 6 por el valle de Epú-Lauquen y también costeando el arroyo de Manquinchegua. El agua de este por intermitencias está estancada y putrefacta cuando no se encuentra el lecho, lo cual hace deducir es solo arroyo de lluvias, ó circunstancias.

Descansamos hora y media continuando la marcha y acampando a las 11 y 55 minutos en Huahul-Nieiu (Garganta).

La figura de un desfiladero que el llano toma en este lugar, le ha dado el nombre dicho.

Las sierras toman mayores proporciones. El 27 vimos por vez primera en mitad de la jornada y cuando el firmamento se despejó la Cordillera de los Andes con sus nevadas copas.

La tosca vegetación de las serranías empieza a tomar un carácter diferente; así que nos aproximamos al lago se las ve desmanteladas de los arbustos que antes matizaban sus faldas; en su lugar hay plantas insignificantes de clasificación desconocida.

No es menos notable la disposición desarmónica y particular de las laderas y a más de las elevaciones. Grandes moles plutónicas coronan las cúspides y alrededor con menor volumen, están unas superpuestas sobre las otras de tal manera que basta un leve peso para rodar a la planicie.

En épocas geológicas han tenido lugar aquí grandes cataclismos cuyas causas y consecuencias son un estudio de resultados óptimos para el naturalista.

Los sacudimientos internos han sido muy bruscos rasgando la corteza terrestre y dando al exterior la excéntrica conformación ya dicha. Han arrojado residuos volcánicos como lo prueba la piedra pómez encontrada abrazando una inmensa zona en su operación destructora.

La vanguardia se apoderó de los indios de Inacayal que ignorando la marcha de las fuerzas nacionales, venían boleando tranquilamente por el camino. Reconocida su actitud pacífica, fueron puestos en libertad con el hijo de aquel cacique uno de los baqueanos traídos desde Castre.

Tomó también la vanguardia una criatura de 11 a 12 años cautiva de Sayhueque. Huía con un hijo de éste perseguido por la Brigada del Coronel Vintter, dando entonces con nuestra vanguardia.

El hijo de Sayhueque escapó montado en pelo.

El cautivo rescatado cayó en poder de los salvajes en el Azul. Se llama Rivas; el semblante sólo revela su origen, porque tomado hace 8 años no habla una palabra en español.

La tribu de Inacayal expuesta a los peligros e incomodidades inherentes al contacto con los indios enemigos, recibió orden de aproximarse a Patagones donde libres y seguros podrían comerciar a su albedrío.

Día 29

Nos movimos a las 6 llegando al arroyo del Cautivo a las 12 y 20. Corre el mencionado arroyo (que no teniendo nombre se le llamó así por la criatura rescatada) de Suroeste á Noreste y no obstante de ser una vertiente como las demás, es más caudaloso y relativamente considerable.

Antes de llegar al Cautivo fenece el valle de Epú-Lauquen en la dirección solo del camino, pues se prolonga por entre los médanos. Le hemos recorrido fértil y hermoso siempre en más de 16 leguas.

A las dos leguas de marcha dimos con la vanguardia pronta para marchar hacia la costa del Limay.

Uno de los indios prisioneros de Sayhueque traídos desde Castre, notició la existencia de unas tolderías de las orillas del Limay. En vista de esto fue mandada la vanguardia llevando de conductor al indio dador del aviso y un capitanejo. Tomó a la derecha de nuestra dirección por un camino que forma ángulo con el de la Brigada.

En el vértice del ángulo fue dejado un oficial con 10 individuos de tropa, para recoger los dispersos y comunicar prontamente el resultado de la operación.

Día 30

Salimos a las 6 y 10 del arroyo del Cautivo.

El trayecto minorando su anchura se convirtió en una garganta ondulosa y con faldas talladas verticalmente. Todas las singularidades, todas las extrañezas de una naturaleza caprichosa, pero de un conjunto pintoresco y bello en su misma anormalidad, tenían las laderas graníticas y pedregosas.

Los cerros más elevados, distante del camino y las mismas alturas que prolongadas constituían grandes mesetas no nos mostraban ya sus zonas invadidas por cuerpos plutónicos y en capas desequilibradas, no; las cúspides estaban coronadas por figuras rocallosas muy uniformes cual brotaran del corazón de las sierras. Miradas a la distancia semejaban flores descollando en inmensos tallos.

Así, especulando variables perspectivas en el desfiladero llegamos a Limen-Nieiu a las 7 y 30 donde nos detuvimos.

Limen-Nieiu (casa de piedra) es una concavidad natural en una ladera de las serranías; se pueden guarecer de las borrascas y tempestades como de los rigores de la estación cuatro o seis hombres en ella. La posición es inexpugnable y favorable para la defensa.

Se dejó allí un piquete de un cabo y tres soldados con instrucciones idénticas a los otros.

El cautivo de quien ya se ha hablado comunicó por medio de un intérprete el conocimiento de unos diez toldos a la derecha del camino y a la altura de nuestra marcha. Inmediatamente fueron comisionados un oficial y 20 soldados para darle golpe llevando de baqueano al comunicante de la nueva.

Dejamos a Limen-Nieiu continuando por el estrecho. Subiendo un declive bajamos a Cumallo (pintura colorada) en el que acampamos a la 1 y 10.

Acampados ya fue indicada por un indio la estadía de seis toldos a inmediaciones de las fuerzas mandándose para la verosimilitud de la anunciación un oficial y 15 soldados.

El Cumallo-Leufú corre algo encajonado de Sur a Norte. Sus aguas son trasparentes y puras siendo de mayor caudal líquido que el mismo Valcheta.

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